Artículo: «La censura acaba con la cultura cultura»

Artículo de Victorino Martín, presidente de la FTL, como respuesta inmediata al artículo «la tortura ni es arte ni es cultura», escrito por Rodrigo Costa y publicado en el mismo periódico, El diario de Pontevedra.

«Nos hemos acostumbrado a ataques como los de Rodrigo Costa, hasta casi verlos normales.
Pero no, no son normales. Y son muy graves para nuestra sociedad incluso si detestan los toros.
Porque Rodrigo Costa no parece que en España cada segundo se sacrifiquen 26 animales, que viven y mueren en condiciones durísimas, animales que utilizamos para nuestro sustento, pero también para nuestra diversión en forma de zapatos, bolsos, cinturones o alta gastronomía.
No, a Rodrigo Costa no le molesta el sufrimiento y muerte de 1.600 animales por minuto. Mientras no lo veamos, a Rodrigo Costa parece que no le importa.
A Rodrigo Costa lo que le parece mal es que veamos morir a un toro, que veamos cómo se da muerte a un toro en un sacrificio ritual. A Rodrigo Costa lo que le molesta es que lo veamos, y que hagamos una ceremonia respetuosa en torno a la muerte. No quiere que eso sea una ceremonia o celebración de ningún tipo, eso le irrita, dice que eso está mal, que es inmoral.»

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Artículo: “Podemos: el animalismo o el fin de lo que somos”

Artículo de opinión de Victorino Martín, presidente de la FTL, en los diarios del Grupo Joly debido a la proposición de ley de protección de animales en Andalucía, presentada por el Grupo Podemos.

“Se debate esta semana en el Parlamento andaluz la proposición de ley de protección de animales en Andalucía, presentada por el Grupo Podemos.
Se trata de una propuesta que, bajo el loable título de la protección de los animales, pretende introducir en Andalucía la semilla de los postulados del movimiento animalista.
Considero necesario alzar la voz de alarma de manera decidida ante lo que está tratando de introducir Podemos en nuestra sociedad. El animalismo es, tengámoslo claro, la destrucción de lo que somos. Es la destrucción de nuestra cultura, nuestra economía, y nuestra manera de entender la vida.»

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Entrevista: ¿Qué sucedería si llevados por el afán censor una ciudad se declarase contraria a determinada literatura?»

La Voz de Galicia entrevista a Chapu Apaolaza, Portavoz de la Fundación, para dar a conocer la presentación del Capítulo de la FTL en Pontevedra.

-¿Consideran desde la fundación que se está atacando la libertad de expresión de los taurinos?

-Sí, claro. En muchas partes se está permitiendo una censura moral sobre una actividad y una manifestación cultural igual que cualquier otra, legítima, protegida por la ley y de la que disfrutan millones de ciudadanos. En Pontevedra, sin ir más lejos, está pasando. Las autoridades, por su gusto personal, están minusvalorando y declarándose contrarias a una manifestación cultural como cualquier otra. ¿Qué sucedería si llevados por el afán censor de una determinada parte de la población una ciudad se declarará contraria a determinado tipo de literatura o de música? Estaríamos asistiendo a un acto más de la censura. Creemos que es importante que se proteja a la tauromaquia de este tipo de acciones, pero también a los espacios de libertad dentro de la sociedad.”

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Entrevista: “La fundación pretende proteger la libertad de ir a los toros»

Entrevista a Chapu Apaolaza, Portavoz de la Fundación del Toro de Lidia, en el diario El Faro de Vigo a raíz de la presentación del Capítulo de la FTL en Pontevedra.

“-¿Por qué han elegido Pontevedra para presentar el nuevo capítulo de la Fundación del Toro de Lidia?

-Por un lado, una de las partes del plan estratégico de la fundación es abrir capítulos en las provincias para estar cerca de los territorios donde se deciden cosas acerca de los toros. Además, la fundación quería estar en Pontevedra porque es uno de los sitios donde se mantiene la llama de la tradición y donde el toreo está acosado por la censura de las autoridades. También para estar cerca de los aficionados, que son al final los que defienden la tauromaquia.”

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Carta abierta a Màxim Huerta, Ministro de Cultura y Deporte

Estimado ministro,

Permítame felicitarle por su nombramiento como ministro de Cultura en mi condición de presidente de la Fundación del Toro de Lidia, entidad respaldada por la gran mayoría de toreros, ganaderos, empresarios, estamentos profesionales, así como por decenas de miles de colectivos de aficionados que integran conjuntamente a más de medio millón de personas.

Vaya por delante que somos conscientes que no es usted muy aficionado a los toros. Pero también estamos seguros de que eso no va a ser un obstáculo para trabajar juntos en el impulso y mejora de la tauromaquia.

Estamos convencidos que el interés general y el desempeño profesional primarán sobre los gustos personales ante una expresión cultural como la tauromaquia, “incluida en la protección que la Constitución otorga al hecho cultural”, como recordaba recientemente el Tribunal Constitucional.

Y si bien ha expresado en el pasado alguna reserva sobre los toros, también es conocido su espíritu abierto, que se precia de cambiar de opinión con argumentos mejores.

Aunque para apreciar algo es necesario conocerlo, por lo que nos ponemos a su inmediata disposición para poder hacer ese viaje de conocimiento. Desde el principio, desde el campo donde se crían y crecen los toros bravos, y donde se comprenden muchas cosas. Seguro que además puede apoyarse en compañeros suyos de gabinete como los ministros de Vicepresidencia o Fomento, grandes conocedores de esta expresión cultural.

Quizás al final de este viaje sigan sin convencerle los toros o quizás descubra una nueva sensibilidad compartida por millones de personas; pero lo que sí es seguro, es que va a tener una mirada diferente sobre la tauromaquia.

En la Fundación del Toro de Lidia va a encontrar siempre un colaborador leal. Son muchos los asuntos en los que tenemos que trabajar en la industria cultural del toro, que necesita apoyo y también mejoras y cambios.

Quedamos a su disposición para poder comenzar a trabajar, con ilusión, lo antes posible.

Atentamente,

 

Victorino Martín García

Presidente de la Fundación del Toro de Lidia

Carta a Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid

Sobre las propuestas ilegales de su programa electoral

A la manera en la que las temibles inquisiciones calvinistas reprimían cualquier expresión cultural que se desviara de su rígido dogma moral, la alcaldesa de Madrid doña Manuela Carmena decide censurar una de las expresiones más poderosas de la cultura popular española, la tauromaquia, cerrando el espacio de El Batán en la Casa de Campo.

Quizás convenga recordar a la alcaldesa de Madrid que la tauromaquia es patrimonio cultural español, tal y como dicen las leyes vigentes, existiendo un deber de protección y promoción por parte de los poderes públicos. La alcaldesa de Madrid no puede reprimir una expresión cultural por el simple hecho de que no le guste. Quizás convenga recordar a la alcaldesa de Madrid que la tauromaquia es cultura protegida por la Constitución, según dictamen del Tribunal Constitucional. La alcaldesa de Madrid no puede censurar la cultura según sea su percepción moral. Quizás convenga recordar que la propia UNESCO, en su Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, establece “el reconocimiento de la igual dignidad de todas las culturas y el respeto de ellas, comprendiendo las culturas pertenecientes a minorías y las de los pueblos autóctonos”, con el único límite del respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales.

La alcaldesa de Madrid no puede pretender que su intransigencia moral esté por encima de las convenciones internacionales. Los poderes públicos no están para decidir qué es cultura y qué no es cultura, sólo el pueblo puede decidirlo libremente. Puede no gustarte una expresión cultural, puedes no entenderla, puedes no compartirla, pero eso no otorga el derecho a nadie a censurar dicha cultura. Los poderes públicos están para fomentar la cultura popular, no para interferir en ella o prohibirla. Entre otras cosas porque manejan el dinero que no es suyo, sino que es de todos. Las administraciones pueden tener discrecionalidad, pero no comportarse arbitrariamente. El impedir que una instalación esencialmente taurina no sea utilizada para su función natural es claramente arbitrario, algo prohibido expresamente por nuestra Constitución. El mundo del toro no estaba pidiendo el mantenimiento por parte del Ayuntamiento de la escuela de tauromaquia, ni subvención alguna. El mundo del toro estaba solicitando únicamente que se mantuviera el espacio de El Batán como punto de encuentro de los profesionales del toro para su entrenamiento diario. Simplemente eso. Puede que hoy haya gente a la que no les gusten los toros que se alegre por el cierre de las instalaciones de El Batán.

La cultura de la tauromaquia exalta pasiones en todos los sentidos que puede que hagan perder la perspectiva del fondo del asunto. Pero es un error pensar que esto es una victoria de nadie. Esto es una derrota para todos los madrileños, una derrota de la libertad, una derrota de la cultura en todas sus diferentes expresiones, las compartas o no, te gusten o no. Esgrimir una supuesta superioridad moral para censurar una parte de la cultura es propio de otras épocas, y deja abierta desde luego la puerta a nuevas prohibiciones en función de los gustos morales de una persona. Hoy es la tauromaquia, pero mañana puede ser cualquier otra cosa. Madrid no puede permitir esto. Madrid siempre ha sido la ciudad de la libertad y de la tolerancia. Madrid es la ciudad que no le pide el carnet a nadie, porque todo el mundo es bienvenido. Madrid es la ciudad famosa en el mundo por su carácter abierto, por acoger en sus calles y en sus casas todas las expresiones culturales. Y por eso Madrid es una ciudad rica. La decisión de Manuela Carmena de reprimir la tauromaquia con el cierre de la Escuela de El Batán es una triste noticia para todos los madrileños.

Esta noche Madrid se acostará siendo un poco más pobre, y no se lo merece.

 

Victorino Martín

Presidente de la Fundación del Toro de Lidia

Carta a Joaquín Durán Ayo, director de Canal Sur Radio y Televisión

Muy señor mío,

Como presidente de la Fundación Toro de Lidia, y en su representación, le agradezco el no haber cedido a las inaceptables presiones que demandaban que el torero Manuel Díaz, El Cordobés no presentase las campanadas de fin de año en Canal Sur.

La tauromaquia es cultura, está incluso declarada por ley Bien de Interés Cultural, y la profesión de torero es prefectamente lícita. El partido Equo, al promover una acción para que Manuel Diaz no presentase las campanadas, lo que ha pretendido es ejercer una censura cultural inadmisible contra un andaluz muy reconocido por la única razón de que no le gusta su profesión.

Esto demuestra un talante antidemocrático e intolerante que no podemos admitir. Los profesionales taurinos no necesitan el visto bueno de Equo para aparecer en medios públicos que pagan todos los andaluces, entre ellos todos los profesionales y aficionados a la tauromaquia.

El respecto es la base de la convivencia democrática. El mundo del toro respeta a las personas que no piensan ni sienten como él, pero exige que se guarde el mismo respeto por parte de ellos.

Usted y su equipo, con profesionalidad y recto criterio, han actuado con acierto, lo que agradezco de nuevo.

Reciba un cordial saludo.

 

Victorino Martín

Presidente de la Fundación del Toro de Lidia

Artículo: Prohibir los toros sin que se note

Artículo escrito por Fernando Gomá, vicepresidente de la Fundación del Toro de Lidia y miembro de la Comisión Jurídica, para el diario Última Hora de Baleares.

A los políticos del Pacte balear (Partit Socialista de les Illes Balears, Podemos, Més per Menorca, Més per Mallorca) no les gustan los toros y quieren prohibirlos. Pero tienen un problema: el Estado de derecho, que no se lo permite.

Hay una ley de 2013 que declara la tauromaquia bien de interés cultural, otra de 2015 declara la intangibilidad cualitativa y cuantitativa del patrimonio inmaterial que es la fiesta de los toros; y el Tribunal Constitucional proclama que la tauromaquia es una manifestación cultural recogida y protegida por la misma Constitución y que tienen una indudable presencia en la realidad social de nuestro país. Nada menos.

Para salvar esa dificultad y conseguir su objetivo, prohibir, se les ha ocurrido una idea genial: ¿Por qué no regulamos estableciendo requisitos extravagantes y absurdos, limitaciones fuera de lugar y vetos de todo tipo? Haciendo imposible la celebración de corridas, las eliminamos… pero sin que se note.

Dicho y hecho. La propuesta de regulación de las corridas incluye controles antidoping a toros y toreros, eliminación de la suerte de matar, de las corridas de rejones, de las banderillas, se exigen seguros astronómicos, se permite un máximo de tres toros por corrida (porque lo digo yo) y un máximo de 10 minutos por faena (por la misma razón), se prevén multas enormes, se prohíbe que los toros estén en los chiqueros previamente a la lidia, se prohíbe que acudan menores de edad, se prohíben las novilladas, se regula el peso de los toros, etc., etc. Prohibir, limitar, multar, una y otra vez.

Lo que propone el Pacte no es una regulación de las corridas de toros en uso de competencias autonómicas. Esto no es regular algo preexistente, de buena fe, para introducir mejoras. Esto es crear de nuevas un seudoespectáculo irreconocible e inviable desde el punto de vista artístico y económico, lo que contraviene de manera tan frontal como burda las leyes vigentes y la jurisprudencia. Es un fraude de ley impresentable. Y bastante cobarde.

El Pacte se cree en el derecho de decidir qué es cultura y qué no, cuando lo que tiene que hacer un gobernante es fomentar la cultura que surge de la propia ciudadanía, molestando lo menos posible. Y la tauromaquia es cultura viva, aunque no les guste.

La ley de 2013 protege y tutela lo que llama el ‘arte de lidiar’, como parte de nuestra cultura. Esa lidia protegida legalmente tiene unos componentes, una estructura, unas costumbres y unos ritos perfectamente definidos y reconocibles, decantados a través de siglos y de plena vigencia en la actualidad. Y todo ello porque la sociedad así lo ha querido y lo sigue queriendo. Alterar de manera esencial ese arte es actuar fuera de la ley y pretender imponer una ideología cultural a los demás. No necesitamos políticos que nos digan en qué consiste la lidia, y menos uno políticos completamente incultos (taurinamente hablando, claro).

En la vida, como en los toros, hay que ir de frente y por derecho. Si quieren suprimir los toros, díganlo con claridad y asuman las consecuencias. Pero no pretendan conculcar las leyes y el Estado de derecho, que nos protege a todos de los abusos del poder, por ideología partidista, de tapadillo y sin dar la cara.

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Artículo: “La legitimidad de la Tauromaquia”

Artículo escrito por Lorenzo Clemente, Presidente de la Comisión Jurídica de la Fundación Toro de Lidia, para el diario El Mundo.

En él, el reconocido abogado realiza una comparativa entre las motivaciones que impulsaron a algunos colectivos a prohibir las corridas de toros en algún periodo histórico de la humanidad y las motivaciones alegadas por los animalistas hoy en día, haciendo hincapié en la falta de legitimidad de estas últimas.

En este sentido afirma:

«prohibir la tauromaquia no es legítimo. Ni siquiera desde supuestas mayorías que en nuestro país no lo son. Porque no hay nada en la igual dignidad de los seres humanos que legitime que una determinada visión especista de quien trata de hacer equivalente la dignidad de animales y humanos nos obligue a todos a comportarnos según sus dictados

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Artículo: “Sobre la prohibición de los toros”

Artículo escrito por Tomás-Ramón Fernández, miembro de la Comisión Jurídica de la Fundación Toro de Lidia, para el diario El Mundo.

En él, el reconocido catedrático analiza los elementos esenciales de la sentencia del Tribunal Constitucional relativa a la prohibición de las corridas de toros en Cataluña.

En este sentido afirma:

«la cultura de un pueblo está más allá, en efecto, de la voluntad de los gobernantes y fuera incluso del círculo de atribuciones de éstos, porque es una expresión de la peculiar manera de ser y de estar en el mundo de las gentes (sí, las gentes, que la palabra no es propiedad exclusiva de los populismos rampantes que nos acosan) que lo componen, de su modo singular y característico de interpretar y sentir la realidad en la que se desarrolla su vida y eso no se crea, ni se destruye por leyes o decretos

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